La noche electoral en Perú se transformó en un escenario de discursos cruzados y alta incertidumbre. Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, se dirigió a sus simpatizantes en tono de victoria tras conocerse el conteo rápido de Ipsos, que sugería un "empate técnico". Desde un balcón en la Plaza San Martín, Sánchez calificó la jornada como un hito para "el Perú profundo" y anunció el fin de lo que denominó un "pacto mafioso".

"Hoy venció el Perú de todas las sangres. Hemos decidido recuperar el gobierno para el pueblo", sentenció el líder de izquierda, de 57 años, quien centró su discurso en la reivindicación de los sectores rurales y la promesa de terminar con el "caos" atribuido a su oponente.

Sin embargo, la realidad de las urnas mostraba una tendencia distinta. Desde un hotel en Lima, Keiko Fujimori pidió prudencia y criticó la actitud de su rival. "Sería irresponsable definir el resultado basándose en una muestra de 1.000 actas cuando existen 90.000 a nivel nacional", advirtió la candidata de derecha, al instar a la ciudadanía a esperar las cifras de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

Al cierre de esta edición, el organismo oficial respaldaba la cautela de Fujimori. Con el 70,5% de las mesas escrutadas, la ONPE situaba a la candidata de Fuerza Popular con un 52,6% de los votos, frente al 47,3% de Sánchez, una ventaja de más de cinco puntos que contradice el clima de triunfo en la Plaza San Martín.